Las consecuencias más directas parecen claras: el dinero rentará más, el empleo crecerá menos y las hipotecas serán más caras. Todo esto es lo que podría provocar la medida que están tomando en tantos lugares sobre subir los tipos de interés, el último de ellos el Banco Central Europeo, que pretende comenzar el próximo mes de julio. Las economías familiares son las primeras que notarán las consecuencias.

Sabemos que el principal motivo de la subida de tipos de interés es la inflación, la cual se encuentra en unos niveles desproporcionados y que provoca la desestabilización de la economía. Por lo tanto, con ello se pretende evitar a toda costa la recesión, el aumento del paro y el empeoramiento de las condiciones de vida.

Por ejemplo, en el caso de España, los salarios subieron la mitad que los precios, algo que disminuyó fuertemente el poder adquisitivo, algo que tiene serias consecuencias para el consumo, el cual no se ha recuperado todavía. Por lo tanto, subir los tipos de interés podría contribuir en este sentido.

Aunque es cierto que una subida de tipos puede llegar a estabilizar la economía, también es importante que los Bancos Centrales lo hagan con mucha cautela. Y es que, si la financiación de la banca se encarece, los servicios que ofrecen a sus clientes también sufrirán ya que el margen de intermediación se incrementa, saliendo perjudicados así los ciudadanos. Las hipotecas se encarecen como consecuencia siempre y cuando tengan en tipo variable, mientras que las del tipo fijo no notarían las consecuencias.

No obstante, los que vayan a negociar nuevos préstamos para comprar una vivienda sí serían penalizados. Por otro lado, aquellos que tengan depósitos sí se verán beneficiados, ya que mejoraría su rentabilidad, lo que supondría un incentivo al ahorro.