En la coyuntura actual nos encontramos ante un récord histórico de apalancamiento en el mercado, las posiciones en el mercado de renta variable de los inversores retail se encuentran en niveles no antes vistos.

La inyección de liquidez ha impulsado la subida de precios, así como la de los activos financieros, aunado a que también el efecto monetario debilitó al dólar; a pesar de esta explosión de dinero, este no fue trasladado a la economía real, los flujos no se han reflejado en el aumento de la velocidad del dinero, confirmando que no hay una asignación de esta masa monetaria hacia la actividad económica.

Esta flexibilidad monetaria sugiere algunos problemas hacia el futuro, dado que los inversores se envuelven en un círculo vicioso donde generan una adicción al dinero gratis, en el momento en que comienzan a endurecer las políticas monetarias y fiscales, y se ponga fin a los estímulos, el mercado sufrirá una gran decepción.

Los beneficiarios de los apoyos monetarios asimilaron la emergencia sanitaria que comenzó el año pasado como una gran oportunidad, el dinero llegó de manera sencilla y este fue canalizado a la especulación en los mercados financieros, aunado a que se demostró una gran insensibilidad ante la catástrofe económica, lo menos importante para los especuladores es si la economía se recupera o se aumenta la brecha entre ricos y pobres, incluso el mercado celebra malos datos económicos, debido a que es una señal para que siga encendida la máquina de impresión de billetes.

Se comienzan a dar señales de que la flexibilización monetaria podría estar llegando a su fin, al menos así lo ha mostrado el comportamiento de los bonos del tesoro a 10 años en los últimos meses, movimiento que nos podría estar anticipando un movimiento en las tasas, aunado a un discurso ambiguo de la Reserva Federal que dejó ver entre líneas que el ajuste al alza puede venir más pronto de lo esperado, aunque insisten en una inflación transitoria.

El mercado sigue eufórico, los máximos históricos alcanzados son reflejo de la exuberancia e irracionalidad en los mercados, los inversores están disipando los riesgos, una muestra clara es el aumento en la deuda margen, que en los niveles actuales ha demostrado ser el preludio de un shock en los mercados, que en estos momentos no están preparados para una desilusión.