En este artículo vamos a ver cómo gestionar las pérdidas correctamente.

Cuando entendemos que es realmente una operación perdedora, dejamos de tener miedo a perder operaciones y no intentamos evitar algo que es inevitable. De esta manera podemos amar nuestras perdidas.

CAMBIANDO LA DEFINICIÓN DE “PÉRDIDA”

 

La mejor manera de eliminar el dolor emocional cuando el precio activa nuestro ‘stop loss’ es buscar la raíz del problema, nuestra mente. La información que el mercado refleja (ticks alcistas y bajistas) es completamente neutral, no es buena ni mala. Nuestro enfoque debe ser el mismo que con cualquier operación; ganadora o perdedora, debemos intentar pensar desde la perspectiva del mercado.

Las operaciones perdedoras son simplemente el coste de hacer negocios. Eso es todo. Perder es parte del juego, pero la clave aquí es como perdemos. Dicho esto podemos clasificar operaciones en dos categorías, en realidad no debemos preocuparnos de si una operación es ganadora o perdedora (es lo mismo) solo de si la operación ha seguido las reglas de nuestro plan de inversión, o por el contrario no las ha seguido.

Ni más ni menos, cuando sigues las reglas del plan, significa que has completado una parte muy importante para convertirte en un trader serio y profesional (has diseñado un plan de trading) y estás listo para el segundo paso más importante: la ejecución de dicho plan. Esto es un tema profundo que iremos cubriendo en futuros artículos.

Entonces si se ha seguido el plan, es una buena operación, si no se ha seguido es una mala operación; independientemente del resultado. ¡Esa es la clave!

 

LA PERCEPCIÓN ES EL ORIGEN DEL DOLOR

 

Una de las formas de eliminar el dolor emocional cuando las pérdidas se suceden, es entender que las pérdidas son el coste de hacer negocios.

Cuando la casa del casino pierde algunas manos contra un buen jugador de cartas en la mesa de blackjack… ¿Que hace el casino?

Felicita al jugador y le invitan a seguir jugando, porque el casino sabe que a la larga, la ventaja está a su favor.

Entonces supongamos que hemos hecho los deberes y nuestro sistema es claro y está probado. (No estamos cambiando las reglas de entrada cada 2 operaciones etc…) y los números que nos da son: 70% victorias 30% perdidas con un ratio de riesgo beneficio de 1 a 1 (Por cada euro apostado ganamos otro euro)

Son unos números muy favorables, pero para el ejemplo nos valen.

Entonces si seguimos el plan, en realidad cada operación es ganadora, veamos:

-Operamos 10 veces, ganamos 7 perdemos 3 – ganamos 7 x 100€ = 700€ y perdemos 3 x 100€ = 300€. Terminamos el mes con un resultado positivo de 400€ (700-300).

Por lo tanto, si dividimos los 400€ de beneficio entre las 10 operaciones que hemos realizado, nos da una media de 40€ de beneficio por cada operación que hacemos. ¡INCLUYENDO TAMBIEN LAS PERDEDORAS!

Comprender esto es crucial, porque significa que estamos pensando en probabilidades, una cualidad mental importantísima para operar de manera profesional. Al entender esto, siempre vamos a controlar el riesgo, no nos sentiremos mal cuando una perdida suceda y seguiremos las señales de nuestra plan cuando el mercado nos diga.

Esto es una de las diferencias principales entre los operadores profesionales y con disciplina: tienen un sistema con el cual están cómodos y son capaces de seguir.

Algunos de los mejores operadores que conozco ganan el 30% de las veces, pero cuando lo hacen las victorias dan un retorno 8 veces mayor que una pérdida. Pero para esto la personalidad y la disciplina son clave; por eso es importante diseñar un sistema de inversión acorde a nuestra capacidad, tiempo disponible y personalidad. Los casinos ganan una fortuna con una ventaja del 2,5% sobre los jugadores…

 

La conclusión a la que llegamos es que las pérdidas son el coste de hacer negocios, que nunca debemos tomar una pérdida de manera personal o sentirnos mal por perder una operación. Si seguimos el plan entonces la operación era buena, si no la operación era mala.

¡El resto es disciplina para ejecutar el plan y control del riesgo!

*Este análisis se proporciona como comentario general del mercado y no constituye consejo de inversión ni asesoramiento financiero.