Esta semana observamos cómo se comienza a erosionar la confianza del consumidor en los Estados Unidos, esta variable nos brinda un panorama poco alentador para el futuro de la economía del país más poderoso del mundo, a pesar de que el año pasado inició el programa de estímulos más grande de la historia, estos no cumplieron su cometido y al parecer sólo están configurando el camino a una de las peores recesiones en la historia.


De corto plazo, esta ayuda que surgió en apoyo al cierre económico provocado por el COVID- 19 y que tenía como intención que se dinamizará la actividad en la economía, lo único que logro es que se inflaran los precios de los activos en los mercados financieros, el dinero no se filtró a la inversión productiva, en un entorno donde pareciera que el impulso del mercado de valores debería reflejar confianza en los consumidores, ha sucedido lo contrario en los últimos meses.

El mercado accionario no para de subir y al menos desde la caída de marzo en 2021 ha aumentado su valor cerca de un 100% gracias a la expansión masiva de la hoja de balance de la Reserva Federal, sin embargo, esta no se reflejó en un aumento en los salarios, generación de empleos o una fuerte retribución de impuestos, incluso sigue expandiendo el déficit fiscal, el impacto en la economía ha sido poco o nulo.

Lo hemos comentado anteriormente, la correlación de la economía y los mercados se perdió en 2019, a pesar de que se sigue imprimiendo dinero indiscriminadamente, los consumidores han perdido la confianza en el futuro económico, economía y mercados se encuentran desconectados y definitivamente creemos que esto se reflejará en menor consumo para los siguientes meses, otro indicador que nos estaría dando una señal son las ventas minoristas.

Veremos los siguientes meses como reacciona el mercado ante el inminente inicio del Tapering, difícilmente se romperá la fuerte correlación entre el QE y los índices accionarios, la economía será la que pagará las consecuencias, una muestra de lo poco eficiente que ha sido la política monetaria estadounidense en la última década, la FED sigue alimentando a los mercados, pero llegará un momento en que ya no podrá sostenerlo y vendrá un caos en Wall Street.