El entorno actual presenta el mercado alcista más largo de la historia, esta euforia nos remonta a los años veinte o la locura que se vivió a finales de los noventa con el boom del internet, después de un fuerte ajuste el año pasado debido al confinamiento por la pandemia Covid-19, muchos han sido los factores que han impulsado a la bolsa de valores.


La caída de febrero de 2020 representó solamente una fuerte corrección, en el caso del S&P 500 (SPX), mantiene intacta su tendencia primaria alcista que inició en marzo de 2009, realmente no hemos experimentado una tendencia bajista más prolongada en los últimos años después de la crisis hipotecaria en 2008.


La complacencia de la política económica estadounidense ha sido el principal catalizador que ha alimentado a la burbuja más grande de la historia, el excesivo nivel de estímulos que otorgaron la Reserva Federal y el Tesoro con la finalidad de estimular el crecimiento económico, que se vio afectado por el cierre de la economía, realmente fue destinado a la compra indiscriminada de valores en el mercado accionario, provocando una subida en vertical de los principales índices accionarios.



Los nuevos inversores, sobre todo los retail que muchos de ellos pertenecen a la generación Z e incluso algunos millenialls no han vivido un verdadero mercado bajista, aunado al dinero gratis que ha generado un escenario de euforia, estos inversores justifican que las valoraciones actuales están justificadas, que cada ciclo es diferente y que esta vez no volverá a ocurrir porque las lecciones ya han sido aprendidas, se ha generado un entorno de confianza y soberbia donde se cree que el mercado ya no volverá a caer, incluso cuando se presenta un mínimo ajuste, estos inversionistas salen a comprar de manera desenfrenada, claro con la complicidad de la Reserva Federal.



¿El mercado está sobrevalorado?



Veamos uno de los principales indicadores que mide la sobrevaloración en el mercado, el índice Warren Buffett mide la capitalización del mercado contra el Producto Interno Bruto, actualmente se encuentra en el nivel más alto desde los últimos años, superando por mucho a la burbuja de las puntocom, otros indicadores que muestran sobrevaloración son el ”Price to sales” un indicador que mide la capacidad de una compañía para generar ganancias, esta ratio se encuentra 50% más alto que a finales de los 90`s, lo que supondría que el inversor espera una explosión en las ganancias futuras.


Las inversiones en acciones se realizan por expectativas futuras en las empresas, basadas en los flujos de efectivo futuros y estos tienen una fuerte correlación con el crecimiento económico, entonces la expectativa de los inversores sugiere un boom económico, similar al de la mitad del siglo pasado; sin embargo, la productividad de la economía estadounidense se ha desacelerado considerablemente durante las últimas dos décadas y es complicado que veamos en el corto y mediano plazo un cambio de tendencia, sobre todo cuando en los últimos catorce años el crecimiento económico se ha basado en expansión monetaria y un alto nivel de endeudamiento.


¿Y si no se cumplieran?, ¿Cómo reaccionaría el mercado?, pero para las nuevas generaciones, estas medidas ya no son válidas, existen nuevos paradigmas para evaluar al mercado, ¿Y cuáles son esos paradigmas?, tampoco ellos lo saben. El escenario actual desde nuestro punto de vista posee características de los locos años 20`s y finales de los 90´s, el tiempo nos dirá si realmente se aprendieron las lecciones o el mercado asesta un golpe de realidad a los nuevos inversores.